Mi Credo Pedagógico

 



CREDO PEDAGÓGICO

 

John Dewey fue el filósofo norteamericano más importante de la primera mitad del siglo XX. El compromiso de Dewey con la democracia y con la integración de teoría y práctica fue sobre todo evidente en su carrera de reformador de la educación.

La educación es la participación de cada individuo en la conciencia social de la raza, Esto comienza desde el nacimiento y sigue así de forma continuada creando y modelando las capacidades de las personas. Con todo esto llegamos que la persona en si eduque sus ideas y despierte a sus emociones y sentimientos. La única educación verdadera es la que se realiza estimulando las capacidades de nuestros alumnos a través de las exigencias que proyecta ciertas situaciones sociales, con esto estimulamos a los alumnos a que puedan actuar de forma plena ante diferentes situaciones que se encuentren.

Este proceso educativo tiene dos tipos de aspectos:

·         Social.

·         Psicológico.

El psicológico es el más básico de los dos. Los instintos y capacidades del niño nos proporcionan el material correspondiente y se constituyen desde el punto de partida para toda la educación.

También saber en qué situación de actual de la civilización se encuentran es muy importante para poder interpretar adecuadamente las capacidades del niño. Como todo niño todos tienen sus propios instintos y tendencias, el problema esta en que no saben reconocerlo. Lo que el profesor debe de hacer es poder proyectar a sus alumnos en el futuro para que así puedan comprender su resultado y su finalidad.

Como ya saben tanto lo social como lo psicológico están unidos de la mano, puesto que están relacionados orgánicamente, y la educación no puede ser considerada como un compromiso entre ambos o como una superposición del uno sobre otro.

Como comentó Dewey: “el individuo que ha de ser educado es un individuo social y que la sociedad es una unión

orgánica de individuos. Si eliminamos del niño el factor social nos quedamos sólo con una abstracción; si eliminamos de la sociedad el factor individual nos quedamos sólo con una masa inerte y muerta. La educación, por tanto, debe comenzar con un conocimiento psicológico de las capacidades, intereses y hábitos del niño. Ha de ser controlada en cada punto con referencia a las mismas consideraciones”.

La educación es un proceso social, la escuela es simplemente aquella forma de vida en comunidad e la que se concentran todos los medias, para que un niño pueda adquirir todos los conocimientos posible para afrontar la vida como una persona adulta.

La educación que no se realiza mediante formas de vida, formas que sean dignas de ser vividas por sí mismas, es siempre un pobre sustituto de la realidad auténtica y tiende a la parálisis y a la muerte. Como tal vida social simplificada, la vida escolar ha de surgir gradualmente de la vida doméstica, y ha de asumir y continuar las actividades con las que el niño está ya familiarizado en su hogar. La escuela ha de ofrecer al niño estas actividades y reproducirlas de modo que el niño aprenda gradualmente su sentido y sea capaz de desempeñar su papel con relación a ellas.

El niño en la escuela debe de ser estimulado y controlado en su trabajo mediante la vida de comunidad. También es muy importante la disciplina que contenga la escuela, ya que podrá hacer una base con más experiencia y más madura.

La vida social de los niños en su edad temprana es muy importante. El problema es que en ciertas situaciones estropeamos la naturaleza de los niños y hacemos que tengan resultados mas difícil, puesto que les introducimos nuevos conocimientos muy rápidamente sin ningún tipo de relación con la vida social. La verdadera materia que mas importa no son ni las matemáticas, ni lengua, ni la historia, sino las propias actividades que realiza el alumno.

La primaria se basa en las capacidades que se encuentren en el niño, realizando actividades llamadas expresivas o constructivas que han de ser el centro de correlación.

Uno de los pensamientos que tenía Dewey era que: “una de las más grandes dificultades en la enseñanza actual de las ciencias es que se presenta el material en forma puramente objetiva, o se le trata como una nueva y peculiar especie de experiencia que el niño puede añadir a la que ya posee. En realidad, la ciencia es de valor porque proporciona la capacidad para interpretar y controlar la experiencia ya adquirida. Se ha de introducir, no tanto como una nueva materia, sino mostrando los factores ya incluidos en la experiencia anterior y proporcionando los instrumentos con los que puede ser fácil y eficazmente regulada esta experiencia”.

Los procesos intelectuales y racionales son también resultado de la acción y se desarrollan para controlar mejor la acción, hay que tratar de desarrollar de forma eficaz la capacidad de razonamientos, la capacidad del juicio, sin referencia a la selección y ordenación de los medios en acción, esto es el principal problema de todos nuestros métodos.

Un método muy importante son las imágenes, ya que son un instrumento de enseñanza, que hace que el niño capte la materia de una forma más dinámica. La educación es el método fundamental del progreso y de la reforma sociales. Todas las reformas que se apoyen simplemente en la aplicación de una ley, o en la amenaza de ciertos castigos, o en los cambios de disposiciones mecánicas o externas son transitorias y fútiles. La educación es una regulación del proceso de llegar a participar en la conciencia social; y la adaptación de la actividad individual sobre la base de esta conciencia social es el único método seguro de reconstrucción social.

La teoría del conocimiento destacaba la necesidad de comprobar el pensamiento por medio de la acción si se quiere que este se convierta en conocimiento. Los trabajos de Dewey sobre la educación tenían una finalidad sobre todo estudiar las consecuencias que tendría su instrumentalismo para la pedagogía.

Una de las criticas de Dewey era conocida por los tradicionalistas por no relacionar las asignaturas del programa de estudios con los interés y actividades del niño. La pedagogía Dewey requiere que los docentes realicen una tarea extremadamente difícil, que era reincorporar a los temas de estudio en la experiencia. La formación del carácter del niño, el programa moral y político de la escuela, se califican a veces de “programa oculto”, pero en el caso de Dewey este aspecto de su teoría y práctica pedagógicas no fue menos explícito, aunque bastante menos radical, que el resto de los objetivos asignados al programa de estudios.

En el aula debe de haber condiciones favorables para los alumnos, el profesor debe de crear un entorno social favorable para que todos los niños asuman que tiene responsabilidades en una vida moral democrática. Dewey explicaba que este tipo de vida solo existe cuando el individuo aprecia por sí mismo los fines que se propone y trabaja con interés y dedicación personal para alcanzarlos. Además, los maestros deben de tener una confianza propia para realizar ciertas actividades como indicaba Dewey.

Las críticas de Dewey contra otros reformadores solían recibirse con cortesía, pero apenas si convencieron. Pocos lo siguieron en el camino para “salir de la confusión educativa” que proponía. Para la mayoría de educadores, constituía una amenaza demasiado grande contra los métodos y las asignaturas tradicionales.

 

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